Médicos de familia y educadores físico-deportivos colaboran en programas piloto para el abordaje de patologías crónicas como la diabetes y la hipertensión.
Los centros de salud urbanos han comenzado a incorporar la unidad de prescripción de actividad física, una iniciativa que permite a los facultativos derivar a pacientes crónicos a unidades de entrenamiento adaptado. Los primeros datos del programa indican una reducción progresiva en la medicación de mantenimiento para el 35% de los participantes con hipertensión moderada. Además del beneficio metabólico, la intervención ha mostrado un impacto positivo en la reducción de síntomas leves de ansiedad y depresión.